Cadeira 92 - José Javier Granero


José Javier Granero Molina, (Úbeda, 1980). Desde pequeño, siempre ha estado apegado al mundo de las letras, Primero como lector y más tarde como escritor y Novelista Tras finalizar sus estudios de Magisterio en la Escuela Universitaria de Magisterio de la Sagrada Familia en Úbeda en 2002, comienza su aventura en el mundo de la enseñanza. Apasionado de las letras, tras haber leído a todos los grandes maestros clásicos, se adentra en el mundo de la ciencia ficción a través de la colección de libros de Julio Verne que tenía en casa su padre. Con los años, sus pasos se irán encaminando hacia el género de ficción. Tras escribir varios artículos relacionados con el mundo de la educación y colaborar en alguna revista, decide terminar un viejo proyecto casi olvidado. La novela, comenzada hace ya algunos años, queda relegada a un segundo plano. Una vez decidido a terminarla y publicarla, "La triste mirada del artista", primera parte de la trilogía titulada "El coleccionista de misterios", inaugura su camino por la difícil senda del mundo literario. 



Se acercó a mí
con cariño y ternura,
como si no hubiera fin,
rozando mi cara.

Me besó,
me beso con ternura,
con lujuria y pasión,
evitando la rotura
de este corazón.

Nos fundimos en abrazos,
sudor y saliva,
Rozando nuestros cuerpos
Con sabor a sal marina.

Nuestras almas se fundieron,
en el calor más placentero.
En ese momento dejamos de ser dos
y nos fundimos en un beso eterno.


Durante el fin de semana he tenido problemas con internet. Subí el post, pero parece que no se grabó finalmente. Así que lo subo de nuevo.

Atardecer que rozas mi alma
e iluminas mi vida,
diriges mis pasos
y me susurras que vaya.

Avanzar hacia los sueños
y no cejar en el intento.
Poner todo mi empeño
Si quiero conseguir lo que anhelo.

Soñar,
soñar que es fácil lograrlo,
pero por más que lo vuelvo a intentar,
No puedo tenerlo.

¿Qué es la vida?
Es un sueño.
y tú,
Tú eres todo mi universo.


Miré.

Miré cómo se alejaba.

Sentí.

Sentí cómo se llevaba gran parte de mi alma.

Lloré.

Lloré como un niño pequeño.

Añoro cada una de tus sonrisas,

de tus abrazos y tus besos.

¿Cómo puedo aprender a vivir con tu recuerdo?


Alcé mi vista y recordé. Pensé en aquellas primeras caricias escondidas, los primeros besos furtivos y esas miradas ardientes. Hacía ya tanto tiempo de eso...

¿De verdad fue solo un amor de verano?

Creo que no. Los amores de verano vienen y van, pero siempre se olvidan. Yo aún no he podido arrancar tu imagen de mi alma.

Quizá me haga mayor o tenga uno de esos momentos de debilidad, pero te llevo dentro de mí y es algo que creo que no cambiará jamás...



Me atreví, recorrí ese sendero
por el cual jamás hube querido saber
ni el paradero
De otros que si se atrevieron a recorrer.
Y comprendí, no sin trabajo,
que dejaba de se una pieza más de aquel rebaño.
Era simplemente yo.
Acadêmico: José Javier Celeiro
Patrono: Javier Sierra
Silla: 92
Publicação Oficial: 22/04/2017

Me atrevi, percorri esse caminho
Pelo qual nunca tinha amado saber
Nem o paradeiro
De outros que se atreveram a percorrer.
E eu entendi, não sem trabalho,
Que deixava de se uma peça mais desse rebanho.
Era simplesmente eu.


Me atreví, recorrí ese sendero
por el cual jamás hube querido saber
ni el paradero
De otros que si se atrevieron a recorrer.
Y comprendí, no sin trabajo,
que dejaba de se una pieza más de aquel rebaño.
Era simplemente yo. 


El tiempo, voraz enemigo al que solemos enfrentarnos durante toda una vida.

Duro contrincante que, desde un principio, se sabe ganador de la contienda.

Desperdiciamos el tiempo en niñerías, escapándose como aire entre nuestras manos.

Regalo cruel que nunca aprenderemos a disfrutar, pues ante todo somos humanos.




Soledad

Me hice amigo
del peor enemigo,
El que te retuerce
Y jamás te da respiro.

Ese que te aprieta fuerte
y también te asfixia.
Disfruta con tu mala suerte

y te acompaña durante tu vida.
Soledad hay quien la llama,
Semtimiento cruel
Que hay a quien hace enloquecer.

Mi amiga, pariente y confesora,
Llegaste a mi vida
Para ya nunca más marchar.


Viajar a ese mundo de fantasía,
ese rompecabezas por formar
y que llena nuestra alma de alegría.

Al leer puedo llegar a viajar
a sitios y lugares
Que quizá no llegaré a visitar.

Cada vez que comienzo a leer,
intento que el autor
Sea capaz de hacerme entender
Los sentmientos que depositó el escritor.


Bástula, 30 de noviembre de 1538.

-Don Manuel, que hace vuestra merced por la vivienda de este humilde arquitecto.

-Don Andrés, humilde sería antes. Después de lo que está haciendo en esta ciudad y la vecina Baeza, su fama llegará a oídos del mismísimo rey de España.

-Sus palabras me honran, pero dígame...

-¿Qué quiere que le diga? -interrumpió algo nervioso.

-Hoy es una noche demasiado fría para realizar visitas de cortesía. El invierno se avecina y, si Dios no lo remedia, tendremos que paralizar las obras de la capilla. Con este tiempo, mi señor, es imposible trabajar. Unos días llueve, otros hay que esperar a que se derrita la helada que ha caído sobre la piedra de noche...

-Vengo a pediros un pequeño favor.

-Si está en mi mano concedéroslo, así lo haré.

-¿Recordáis la capilla que ando construyendo para enterrar a mi esposa?

-Sí. Don Francisco me confesó que habíais encargado su construcción a descendientes de constructores que trabajaron para la Orden del Temple -hizo una pequeña pausa antes de continuar-. Si he de ser sincero con vos, en un primer momento me decepcionó su decisión.

-Lo entiendo.

-No obstante, cuando me explicó el motivo de tal decisión, lo entendí todo. Admiro la entereza con la que habéis aceptado la traición de vuestra esposa. Otro hombre en vuestro lugar...

Durante unos segundos el tiempo se detuvo. Ambos cruzaron sus miradas y, en ese hiriente silencio, quedó todo dicho.

-¿Cómo es que no aceptasteis la habitación que os ofreció mi señor mientras duraran las obras de la capilla?

-Aunque no podáis creerlo, Bástula me gusta cada día más. Preferí alquilar esta modesta casa y vivir aquí por un tiempo indefinido. Mi familia es feliz y eso es lo que verdaderamente importa -respondió mientras atizaba el fuego.

-Me alegro por vos.

-¿Me diréis que os trae por aquí a estas horas de la noche?

-Está bien -comenzó a decir con cierto tono de timidez-, don Andrés, vos conocéis la fuente situada en el centro del patio de mi señor, ¿no es así?

-Es de una factura exquisita. Una impresionante obra italiana.

-Tras consultarlo con don Francisco, este ha accedido y me ha dado permiso para que os proponga lo siguiente...

-Don Manuel -interrumpió-, antes de hacerme vuestra propuesta, creo que deberíamos tomar asiento y servirnos una copa de ese licor francés que tanto le gusta tomar a don Francisco cada vez que viene a mi casa.

-Está bien, seguro que entramos en calor. Hacía tiempo que no teníamos una noche tan fría como la de hoy.

Andrés de Vandelvira sirvió dos copas y, tras ofrecer una de ellas a su invitado, se sentó junto a Manuel.

-¿Sería capaz de separar una de las piezas de la fuente sin dañarla?

-Depende de la pieza, mi señor.

-Si no recuerda mal la fuente, y creo que es así, los paneles del pilón inferior de planta ochavada u octogonal están decorados con grutescos a base de decoración de candelieri, delfines y medallones.

-Así es. ¿Qué pieza quiere retirar de la fuente? -preguntó desconcertado.

-En uno de los laterales hay un medallón con una cara humana tallada. Me gustaría sabes si vos seríais capaz de retirar la talla y preparar un pequeño hueco para albergar un pequeño cofre de plata que deseo esconder.

-Vuestra propuesta me honra, mi señor. Si he de ser sincero con vos, creo que sí sería posible realizar el encargo que vuestra merced me ha encomendado. Mañana por la mañana, ordenad que vacíen la fuente para comenzar lo antes posible.

-Así lo haré. Y don Andrés, no creo que deba decirle que lo que hemos hablado aquí esta noche es confidencial.

-No se preocupe, don Manuel, mis labios están sellados.

Con una amplia sonrisa dibujada en su serio rostro, Manuel abandonaba la vivienda. Sabía que en esa fuente iba a enterrar otro pequeño pedacito de la traición de su esposa, pero qué podía hacer además de intentar olvidarlo todo.